Español / C1
Los dos tordos
Un viejo tordo, cargado de años y de prudencia, procuraba convencer a su nieto, todavía joven e inexperto, de que acelerara el vuelo hacia una viña bien poblada. Allí podrían darse una buena comida, y el abuelo consideraba que aquel destino debía tener preferencia sobre cualquier otro.
El nieto le preguntó dónde estaba la viña y qué fruto ofrecía. El anciano le prometió un verdadero banquete y lo invitó a acercarse: debía aprender a vivir. Apenas acababa de decirlo cuando empezó a mostrarle las uvas.
Al verlas, el joven no pudo contener sus críticas. ¿Esa era la fruta que merecía tantos elogios de un pájaro supuestamente tan sabio? La encontraba diminuta y escasamente desarrollada. No podía tener ningún valor. Él, en cambio, conocía en un huerto otra fruta mucho más grande y, por tanto, mejor.
El abuelo aceptó examinarla, aunque adelantó su opinión: una sola de aquellas uvas valdría más que el hallazgo de su nieto.
Una vez en el huerto, el joven presentó su descubrimiento con orgullo. ¡Qué fruta, qué tamaño, qué excelente apariencia! El objeto de su admiración era una calabaza.
Que un tordo se deje engañar por el tamaño no le parece al narrador difícil de creer. Mucho más sorprendente resulta que personas consideradas cultas aprecien los libros por el volumen que ocupan. La grandeza de una obra depende de su calidad: si es mala, no sobra una parte de ella, sino la obra entera.
English summary · includes the ending
An old thrush wants his young grandson to join him for a meal in a vineyard. The older bird has experience and promises good food. The grandson asks where they are going and what fruit grows there, so his grandfather shows him the grapes.
The young bird is disappointed by their small size. He cannot understand why such a wise bird praises them. He knows a larger fruit in an orchard and considers it better. The grandfather agrees to look, although he says a single grape will be worth more.
At the orchard, the grandson proudly points out his impressive fruit: a pumpkin. The tale then turns from birds to readers. It is less surprising for a thrush to make this mistake than for educated people to judge books by their size. A good work deserves to be called great; if it is bad, its entire length is unnecessary.
Adapted for Lejrbål from the credited source.
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