Español / C1
Congreso de los ratones
Miauragato perseguía a los ratones con una violencia que, según el comienzo de la fábula, no tenía rival en toda la historia de los gatos. Sometidos a esa amenaza, los ratones celebraron un congreso en Ratópolis para buscar la manera de escapar de su perseguidor.
Roequeso, dotado de una gran facilidad de palabra, presentó la solución: ponerle un cascabel al gato. El ruido anunciaría su llegada y permitiría a los ratones huir a tiempo. La propuesta convertía los movimientos del enemigo en una señal de aviso para sus posibles víctimas.
Todos los participantes fueron dando su aprobación. Sin embargo, el entusiasmo por el proyecto no resolvía la cuestión decisiva: alguien tendría que acercarse al gato y colocarle el cascabel. Cuando se planteó quién iba a hacerlo, ninguno estuvo dispuesto a asumir la tarea.
En lugar de voluntarios, aparecieron las excusas. Un ratón alegó su mala vista; otro, su avanzada edad. Otro recordó que padecía gota, una enfermedad de las articulaciones. Cada cual tenía una explicación para mantenerse al margen de la ejecución de la idea que acababa de aprobar.
Así concluyó el congreso: con una propuesta aceptada por todos y sin nadie que la pusiera en práctica. El acuerdo no había resuelto el peligro que había provocado la reunión.
Samaniego amplía entonces la mirada hacia los asuntos humanos. Muchos consejos, observa, proceden de un modo semejante: proponen un proyecto magnífico, lo aprueban y elaboran otro. La sucesión de planes puede resultar asombrosa, pero la pregunta por su ejecución sigue pendiente. Ahí, en el paso entre aprobar una solución y realizarla, está la dificultad que la fábula deja al descubierto.
English summary · includes the ending
A cat called Miauragato hunts the mice so fiercely that they hold a meeting in Ratópolis to find a solution. Roequeso, a mouse who speaks very well, suggests putting a small bell on the cat. Its sound would warn the mice whenever their enemy came near, giving them time to escape.
Every mouse approves the plan. However, agreeing on the idea leaves another question unanswered: who will actually put the bell on the cat? Nobody is willing to do it. One mouse says he cannot see well, another says he is too old, and another says he is ill.
The meeting ends without the plan being carried out. Samaniego compares this with human meetings, where people suggest an excellent project, approve it and then prepare another. Making plans and agreeing on them can seem impressive. The difficult part, which remains unresolved, is turning those approved plans into action.
Adapted for Lejrbål from the credited source.
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