Español / B1
El chaparrón de las truchas
Una noche se reunió mucha gente en casa de un conde. Los invitados tenían la costumbre de marcharse a las once. Cuando el reloj dio esa hora, dejaron un juego para otra noche y se levantaron para volver a casa.
Uno de ellos oyó un ruido extraño. Escuchó con atención y anunció:
—¡Está lloviendo muchísimo!
La noticia sorprendió a todos, porque antes el cielo estaba despejado. La condesa les ofreció quedarse hasta que mejorara el tiempo. No tenía un coche para llevarlos. Además, estaban preparando la cena: si continuaba la tormenta, podían cenar allí.
Los invitados agradecieron la invitación. Pensaban que una lluvia tan fuerte duraría poco, así que se sentaron junto al fuego y esperaron.
Al cabo de un rato, uno se cansó de esperar. Quiso ver la lluvia, abrió el balcón y sacó la cabeza.
—¡Pero si el suelo está completamente seco! —dijo—. ¡No hay nubes y no cae ni una gota!
Los demás se acercaron. En efecto, el cielo estaba lleno de estrellas. Todos se rieron y, aunque tenían prisa, buscaron el origen de aquel ruido.
La explicación estaba en la cocina. Marica, la cocinera, freía truchas, un tipo de pescado, en aceite hirviendo. A través de las paredes, el sonido se parecía mucho al de la lluvia.
La narradora señala que podemos equivocarnos incluso en cosas sencillas. Una persona puede contar algo con toda sinceridad y estar equivocada. Los hechos enseñan mucho, pero primero hay que saber observarlos.
English summary · includes the ending
At a count's house, the guests normally leave at eleven. When the clock strikes, they get up to go, but one hears a noise and announces heavy rain. Everyone is surprised because the sky was clear earlier. The countess invites them to wait by the fire and offers supper if the storm continues.
Eventually, a guest gets tired of waiting and opens the balcony door. The ground is dry, there are no clouds, and the sky is full of stars. Everyone laughs and investigates the sound.
In the kitchen, Marica is frying trout. Through the walls, the fish falling into hot oil sounds remarkably like rain.
The narrator explains that even honest witnesses can make mistakes. Without someone looking outside, the guests might have stayed overnight and later sworn that it had rained. Facts are useful, but only when people take the trouble to observe them carefully.
Adapted for Lejrbål from the credited source.
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